Como es tradicional en nuestra Diócesis, el Martes Santo por la mañana, día 7 de abril, el Sr. Obispo de Jaén, D. Amadeo, consagraba el Santo Crisma y bendecía los Óleos de los Enfermos y de los Catecúmenos. Este año, debido a la pandemia, dicha celebración fue a puerta cerrada, sin la asistencia de los sacerdotes de la diocesis, que renuevan sus promesas sacerdotales en dicha Misa, ni de los fieles.

El santo Crisma y los Óleos se han distribuido ya a las parroquias. Por tal motivo, y cuando estamos ya a punto de finalizar el tiempo de Pascua, este jueves 28 de mayo por la tarde, a las 20:00 horas, la comunidad de Santa María La Mayor va a acoger estos óleos dentro de la celebración de la Eucaristía, con los que se celebrarán los sacramentos en nuestra comunidad parroquial a lo largo del año. Los óleos se expondrán a la veneración pública en el baptisterio de nuestra Basílica.

En las celebraciones de los sacramentos, que son acciones de Jesucristo en nosotros, el aceite tiene un papel muy importante. Desde tiempos muy remotos, el aceite es signo de fuerza y bienestar.

En los tiempos antiguos, los reyes y profetas eran ungidos con aceite para señalar el inicio de su misión. Y Jesús, nuestros Señor, es llamado Mesías, que significa Ungido en hebreo, y Cristo, que también significa Ungido, pero en lengua griega.

Nosotros recibimos también la unción con el aceite en el bautismo y la confirmación, como signo de la fuerza del Espíritu que desciende sobre los cristianos. Del mismo modo, los enfermos son ungidos para hacer visible la fuerza que Dios da en la debilidad. Y en la ordenación, los nuevos presbíteros son ungidos para significar la misión que se les encomienda.

El aceite que unge el cuerpo hace visible al Espíritu que actúa. Y esta acción del Espíritu Santo nace de la Pascua, y por eso, cada año se renueva.