El Martes Santo por la mañana, día 27 de marzo, Sr. Obispo de Jaén, D. Amadeo, junto con su presbiterio, consagraban y bendecían en la S.I. Catedral de Jaén el Santo Crisma y los Óleos de los Enfermos y de los Catecúmenos. Por la tarde, a las 19:00 horas, la comunidad de Santa María La Mayor acogía estos óleos dentro de la celebración de la Eucaristía, con los que se celebrarán los sacramentos en nuestra comunidad parroquial a lo largo del año. Los óleos están expuestos a la veneración pública en el baptisterio de nuestra Basílica.

En las celebraciones de los sacramentos, que son acciones de Jesucristo en nosotros, el aceite tiene un papel muy importante. Desde tiempos muy remotos, el aceite es signo de fuerza y bienestar.

En los tiempos antiguos, los reyes y profetas eran ungidos con aceite para señalar el inicio de su misión. Y Jesús, nuestros Señor, es llamado Mesías, que significa Ungido en hebreo, y Cristo, que también significa Ungido, pero en lengua griega.

Nosotros recibimos también la unción con el aceite en el bautismo y la confirmación, como signo de la fuerza del Espíritu que desciende sobre los cristianos. Del mismo modo, los enfermos son ungidos para hacer visible la fuerza que Dios da en la debilidad. Y en la ordenación, los nuevos presbíteros son ungidos para significar la misión que se les encomienda.

El aceite que unge el cuerpo hace visible al Espíritu que actúa. Y esta acción del Espíritu Santo nace de la Pascua, y por eso, cada año se renueva.